COMO AGUA DE MAYO

Tanto hablar de cambio climático, parece que las estaciones lo han entendido de otra manera, y han decidido cambiar su época de actividad: después de un otoño apenas húmedo y un invierno largo, cálido y seco, la lluvia tampoco se ha dejado ver mucho en primavera, y eso que en Semana Santa hizo su aparición estelar, pero tan sólo las gotitas justas para tener en vilo a los procesionantes.
En cambio, parece que Mayo hace honor a su dicho de anhelo cumplido y está dejando por el Valle del Guadalhorce y la Sierra de las Nieves un reguero de prosperidad para nuestros olivicultores, entre otros: desde hace una semana llueve día sí, día también, llenando de alegría nuestros pluviómetros y nuestros pantanos.
Los embalses malagueños se encontraban a fecha de 6 de mayo, al 53 por ciento de su capacidad total, con sólo 328 hectómetros cúbicos almacenados, frente a los 473,5 del mismo periodo de 2015. Sin embargo, las recientes lluvias se han dejado caer por nuestra tierra en abundancia, por ejemplo 11,1 litros/ hora en Casarabonela este mismo lunes, más de 20 litros/ hora en Coín el pasado martes y así una interminable lista de números positivos, que esperemos reviertan en buena salud para nuestras reservas de agua y nuestras cosechas.
En nombre del olivar aloreño, ¡Gracias, querido Mayo!

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